¿Tenemos que esperar para educar en casa?

¿Tenemos que esperar para educar en casa?

¿Tenemos que esperar para educar en casa?

Tomar la decisión de retirar a los hijos del sistema formal educativo no es fácil. Lo sabemos todos aquellos que hemos pasado por ello. Tomar esta decisión, más allá de las causas que cada familia guarde, tiene muchas implicancias que no siempre nos facilitan el “hagámoslo“: críticas del entorno, saber que uno irá en contramano, inseguridad en el cómo hacerlo o cómo resultará, etc. Sin embargo hay algo que se repite mucho en este camino de decidirse y es cuando los padres resuelven esperar a terminar el año en curso para comenzar de cero el año entrante.
Pero ¿tenemos realmente que esperar para educar en casa? Estando a mitad de año o cerca del final de año y teniendo la incontable lista de desesperantes problemas en el ámbito escolar, ¿por qué se les da a muchos esperar a que termine el año para comenzar?

Yo misma llegué a Agosto decidida a emprender esta aventura, pero había resuelto dejar que mis hijos terminaran el 2012 para luego comenzar un 2013 fresco, nuevo y encantadoramente libre. No obstante no soporté las circunstancias insalubres en que mis hijos transitaban su escolarización y decidí comenzar Septiembre con un gran adiós al sistema. Y acá estamos, pasaron tres años!!!

Otros papás comienzan el año escolar apostando por nuevas escuelas, o nuevos docentes al cambiar de grado, en la espera de que las cosas mejoren o se solucionen por cuenta propia pero llegan a los grupos en Abril y Mayo en un grito desesperado.

Para educar en casa da igual el mes en el que se esté. Esperar en muchos aspectos puede ser incluso hasta desaconsejable. Los trámites son los mismos, las reacciones del sistema son las mismas, nuestras circunstancias con las mismas. Así que ¿para qué la espera?

Para educar en el hogar solo basta decidirse, capacitarse y hacerlo . No esperar, no dejar que nuestros hijos sigan sufriendo, no esperar a que del cielo caiga la bendición de una falsa respuesta o solución a nuestros problemas.

Después de todo si un niño sale del sistema en Septiembre y quiere rendir libre, puede hacerse perfectamente; y si no quiere, pues aun más fácil. Pretender que no pase nada si uno no renueva la matrícula del año entrante o, peor aun, renovarla para luego no asistir, es exactamente igual. Habrá llamados de la escuela para saber el porqué el niño no asiste a la escuela, habrá que presentar la carta, habrá alguna que otra reunión.

El esperar muchas veces significa dilatar la propia decisión suponiendo erróneamente que las cosas se asentarán mejor. Es como las típicas resoluciones de fin de año. ¿Por qué esperamos a Enero para hacer dieta, conseguir trabajo nuevo, comenzar un curso o un hábito nuevo? No tiene sostén alguno y la mejor recomendación es: mi problema lo tengo hoy, lo soluciono (o al menos lo intento) hoy. No mañana, no ciertamente el año próximo. Eso es patear un problema, expandir en días una situación que tiene manera de arreglarse.

No sucumbir al miedo

Es inevitable que tengamos miedo de comenzar a educar sin escuela. Es como decidir patear un tablero y escribir nuestras propias reglas sabiendo de antemano que nos convertiremos irremediablemente en los raros, los sapos de otro pozo, los errados, los padres inconscientes, los exagerados.

Pero como siempre insistimos los que tenemos el beneficio de ya haber pasado por ahí, lo importante son los niños. No esperes a que lleguen a una situación extrema para el empujón final. No dejes que los demás te metan dudas. Los padres somos los únicos que conocemos cabalmente cuál es la realidad de nuestros hijos, cómo se sienten, qué les pasa.  Esperar a que se te vaya el miedo solo, dejame que te diga, es algo que jamás ocurrirá. Lamentablemente los miedos se van cuando se los enfrenta.

Si tu hijo sufre hoy, si estás considerando hacer educación en el hogar hace un tiempo y no te animás, si lo ves sufrir, empezá hoy. Empezá aunque sea Junio, mitad de año, vengan las vacaciones o falten 2 días para terminar el ciclo escolar. ¡Empezá hoy! y dale a tus hijos la oportunidad de ser felices ahora.

P L de Educación en casa

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