Los filtros de la percepción

Los filtros de la percepción

Los filtros de la percepción

Quiero hablar sobre qué son los filtros, por qué son lo que son, y cómo la gente en reacción automática, los reduce para que no sean notorios a la consciencia, minimiza su importancia, o directamente los desestima.

Aunque inadvertidos, todos tenemos filtros y son una manera en que funcionamos. Digamos que son parte de nuestra percepción y no hay manera de deshacerse de los filtros, como no hay manera de deshacerse del lente de una cámara, sin que deje de ser lo que es y sin que pierda su funcionalidad.

A los filtros los podemos denominar también Paradigmas. Todos los Paradigmas son Mitos, pero es imposible percibir una realidad sin un mito. Lo que sí se puede hacer es cambiar los mitos que han demostrado ser inútiles para resolver determinados problemas, por otros mitos que los resuelvan eficientemente en su lugar.

Pero antes que nada, tenemos que darnos cuenta de qué son esos filtros, mitos, paradigmas o creencias y qué funciones cumplen en la percepción y la creación de las diferentes realidades individuales.

Como verán, me abstengo de decir que hay una realidad, ya que hay infinitas realidades que dependen de los infinitos puntos de percepción.

Pero además quiero remarcar antes que nada, que esos filtros dependen de lo que nos han dicho a través de la cultura y la familia en las que nacimos. Los paradigmas están estructurados por el discurso. Estos temas son desarrollados detalladamente en mis cursos cuánticos, como una manera ordenada de lidiar y trascender con éxito los mandatos culturales y evitar que frenen nuestro crecimiento. Por ello te recomiendo: “Metodología de la Economía Feliz” y “El Potencial cuántico de TU VOZ”.

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Los filtros nos dan la posibilidad de percibir la realidad, al mismo tiempo que se convierten en cárceles de la mente cuando no se pueden trascender. Lo fundamental es que son hechos de lenguaje, posibilitados por el lenguaje, estructurados por el lenguaje y limitados por el lenguaje.

Trataré aquí de nombrar y desarrollar los filtros más generales o extensivos que se asientan en la base del inconsciente colectivo.

Uno de ellos, que se ha elevado al estatus de paradigma (el paradigma de la religión) es:

¿Qué piensas respecto a Dios, qué te han dicho? ¿Quién es Dios?, ¿Cómo se llega a Dios o te comunicas con él o ella?, ¿Qué es Dios? ¿Crees en Dios? ¿Tal vez te han contado que es un padre que juzga, o que podría destruir, lastimar o hacer sufrir? También pueden haberte contado sobre un dios bondadoso y justo. Sea cual sea la creencia de base en la que has vivido, es un filtro en tanto determina la mayoría de las experiencias de tu vida. Obviamente no estoy haciendo un juicio de valor sobre qué creencia es mejor que otra.

Como humanos tenemos un filtro muy importante en cuanto a esta cuestión tan trascendente, que es cultural, regional y familiar. Todo lo que vivimos y cómo lo vivimos está coloreado por este filtro. No quiero entrar en detalles sobre cómo es determinada la vida y la existencia según el tipo de creencias de tu familia y cultura, porque con mirar un segundo te darás cuenta de que ese aspecto tan importante, se cuela en tus relaciones, en tus trabajos, en tus elecciones, en tus gustos, decisiones, en tu salud y en lo que piensas, sientes, dices y haces. Incluso hasta determina lo que entiendes y experimentas acerca del concepto de amor. Amor parece que fuera una simple palabra, pero es una conceptualización que nos atraviesa absolutamente en forma personal.

Los filtros, son simplemente experiencias de vida basadas en conceptos o creencias sobre cualquier cuestión. También se podría decir que los filtros son formadores de opinión. Es como mirar la vida con anteojos de un determinado color.

Uno de los filtros lo llamaremos genéricamente crianza. Es su filtro social.

Cada uno de nosotros al crecer en una determinada sociedad fuimos aprendiendo todo, en base a esos valores determinados.

En el proceso de crecimiento, hemos recibido lecciones sobre qué creer, qué no creer, cómo sobrevivir, porqué otros no sobrevivieron, qué vigilar, de qué cuidarse y de qué alegrarse. Aprendimos qué nos hace felices y qué nos entristece, sobre lo que hacer ante otros seres humanos, etc. Desarrollamos así una determinada personalidad social.

Según dónde nacimos y cómo fueron o son nuestros padres, nos convertimos en personas confiadas o desconfiadas, cuestionadores o los que aceptan lo dado y un larguísimo etc. Sin importar cuál sea nuestra personalidad, toda nuestra experiencia está determinada por diferentes filtros para cada tema.

La crianza es un filtro que nos forma como seres humanos particulares, de cierto modo particular, y ese modo es el que utilizamos para vérnoslas con la vida.

Ese cúmulo de filtros somos nosotros, es la naturaleza humana y todos estamos constituidos por ellos. Sin importar el tipo de filtros que tengamos, miramos la vida a través de esos anteojos.

Lo que importa es ¿Qué haces con tus filtros particulares?

Algunos tienen que trabajarlos; cambiarlos o alterarlos porque sufren con ellos y otros simplemente los viven como la única posibilidad. Así que la crianza es uno de los mayores filtros que tenemos como seres humanos.

¿Has observado que alguien de una cultura diferente a la tuya, tiene filtros distintos? Varía lo que comen o la forma de hacerlo, lo que consideran elegante o deseable es distinto, los ofende o consideran apropiadas diferentes cuestiones que tú.  Entonces cada filtro “social” o “de crianza” es propio para cada uno de nosotros y depende del ámbito en el que vivimos.

Ahora bien, así como los filtros nos permiten movernos en el mundo en el que vivimos, también empañan lo que percibimos, lo que creemos, lo que sentimos, cómo hablamos y experimentamos la existencia y, por ende también pueden ser altamente limitantes para el crecimiento. ¿Has notado que si alguien intenta modificar tus propios filtros te sientes amenazado e incómodo? Eso es porque mal o bien, con sufrimiento o con alegría, con esos filtros has vivido siempre y te parecen adecuados, correctos y a tu medida.

Quiero ser clara en esto: es imposible percibir una realidad sin algún filtro. Es imposible que nos liberemos de todos los filtros, pero sí es posible y deseable, como dije al principio, que esas creencias sean modificadas cuando no son funcionales para determinados resultados o nos hacen sufrir, o limitan nuestro crecimiento y expansión.

El ejemplo sería: Para poner un clavo, me sirve bien el paradigma, mito, filtro o creencia llamada martillo, pero para sacar un tornillo, el paradigma del martillo deja de funcionar y tengo que cambiar al paradigma destornillador ¿cierto? Es decir que puedo cambiar y utilizar lo que me proporcione resultados para lo que busco y lo puedo hacer sin abandonar los otros filtros. Se trata de tener cierta flexibilidad para utilizar alternativamente el filtro que me permita lograr lo que deseo.

Acerca de cambiar, mi amiga P lago lo dice exquisitamente en un artículo recién salidito del horno, en nuestra plataforma educativa Ulerni. Pasa y mira, te va a encantar y sorprender su manera de expresarlo.

Por el filtro de la crianza, tus padres te llevaron supongamos a una iglesia, o a un tipo particular de escuela o te mostraron una forma determinada de alimentarte y tú lo adoptaste e hiciste tuyo porque era también de ellos. Si a los adultos le gustaba, entonces debía estar bien, y lo adoptaste como propio hasta que pudieras encontrar algo mejor, más lógico y más adaptado a tus necesidades. Es así que tus filtros se desplazan cuando aceptas o rechazas lo que otros te han enseñado. Eso no indica que has eliminado los filtros, lo que es imposible, sino que te has movido a otros que te sirvan al menos momentáneamente.

Para ello, ingresamos a un filtro cultural enorme y masivo que es el paradigma de la ciencia. Si en tu familia acostumbraban a ir mucho a los médicos y por cualquier problema han confiado en la medicina, tú por inercia  puedes reproducir ese patrón, aún con tus hijos y nietos.

Si sucediera que para una determinada dolencia, la medicina en la que tú confías, no encuentra respuestas o tratamientos, es sensato ir a buscar un paradigma que resuelva tus problemas. Es lógico y deseable que busques por ejemplo medicinas alternativas o cualquier práctica que te permita sanarte. A veces el cambio es radical e implica que abandones por completo tus antiguas creencias, pero otras veces simplemente se trata de desplazarte momentáneamente hacia otro filtro que te permita solucionar esa circunstancia particular. Luego de solucionada puedes regresar al paradigma en el que confías, para que resuelva lo que puede. Es igual a utilizar martillo o destornillador según la necesidad, sin que tengas que desgarrarte por dentro ni traicionar tus creencias.

Si se presentara un escenario que nunca viste antes, o que nunca te mostraron cuando crecías y está fuera de tu caja de creencias, ¿qué harías con tus filtros? ¿Estarían en su lugar, firmemente asegurados para evitar sorpresas? Esa es la parte que funciona en piloto automático en ti y consiste en proteger a toda costa tus filtros. Es tu configuración psicológica básica.

Por ejemplo respecto a lo que te enseñaron (dijeron) sobre cuestiones de género. Te comportas de cierto modo, según lo que las personas significativas en tu vida te transmitieron acerca de ser una mujer o un hombre. Tus gustos, pensamientos y emociones responderán automáticamente a esa configuración que te ha sido entregada en la crianza.

Yo sostengo que una de las tareas más importantes que tenemos cada uno de nosotros aquí, es justamente aprender a trascender esas configuraciones psicológicas automáticas e inconscientes (que han sido inyectadas en nuestra psiquis por Otros) y establecer conscientemente configuraciones que por decisión propia nos convengan o nos sirvan para resolver determinados problemas y obtener determinados resultados. Silvana Gonella

Cuando estableces un destino propio, un punto de referencia propio, un deseo propio y las maneras que te convengan para llegar a esos resultados, propias también, estás entrando en el terreno de tu SER, honestamente, conscientemente y productivamente. Para llegar a ese punto de plenitud y realización personal, tienes que despejar muchos obstáculos y aprender algunos trucos, que podrás encontrar en detalle en los cursos cuánticos que te mencioné más arriba. Son cursos dirigidos a que expreses tu SER auténtico, resuelvas tus propios acertijos y logres todo lo que has deseado y puedas desear en el futuro.

¿No es una noticia emocionante? Si todo el proceso está ordenado y detallado para que lo pongas en práctica ya, en un par de cursos… ¿Te gustaría probar?

Adelante entonces! Infórmate y conoce más de estos cursos y sus temáticas en artículos que escribí específicamente en relación a ellos.

Cuando la vida cesa de acontecerte y tú decides VIVIRLA, la felicidad toca a tus puertas, entonces te deseo de todo corazón: ¡Que puedas manejar los filtros a tu gusto y que puedas cumplir tus más alocados sueños!!!

Con cariño

Silvana Paola Gonella

 

 

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