¿Encuentras éstas excusas para renunciar a tus sueños?

¿Encuentras éstas excusas para renunciar a tus sueños?

¿Encuentras éstas excusas para renunciar a tus sueños?

¿Renuncias a tus sueños con estas excusas?

  • Es una locura, creo que nunca se realizará.
  • Tengo que ocuparme de cosas más importantes. Mi madre/esposo/hijos me necesitan.
  • Me sacrificaré y dejaré de perseguir este deseo para que tal o cual me ame más. (Creencia limitante inconsciente)
  • Toda mi vida he tenido muchos problemas. No creo que el futuro sea mejor.
  • Soy egoísta si me dedico a hacer esto que me gusta, mientras mi marido/madre/hijos están enfermos. Debo cuidarlos.
  • No tengo suficiente dinero para realizarlo. Mejor restrinjo mis gastos y me ocupo de lo urgente.
  • Los deseos y sueños sólo pueden realizarlos los privilegiados.

Estas son las sentencias más comunes y tienen infinidad de variantes que se enmascaran detrás de una miríada de motivos y justificaciones distintas.

¿Eres consciente de utilizar alguna de éstas excusas?

En este artículo quiero mostrarte las dos caras de la misma moneda.

Porque la mayoría de las veces renunciar a un deseo amado suele ser la peor elección que puedas hacer y abre todas las puertas y ventanas para que secuestren tu vida las enfermedades físicas autoinmunes y psicológicas o psíquicas como la depresión, insomnio y otros trastornos del sueño, fobias, ansiedad y angustia, stress, agotamiento extremo, inquietud, irritabilidad, agitación, imposibilidad de disfrutar, demencias, psicosomáticas como las alergias, apatía sexual, una gran diversidad de somatizaciones y otras.

Sin embargo también existen situaciones en que la decisión que salva todo es renunciar a los sueños… ¿Sabes cuándo?

¡Cuando los sueños, deseos y expectativas son de otro!

El deseo del Gran Otro cargado sobre tus hombros, al que transportas creyendo que es un acto de amor, pudre tu vida, te aliena y te aleja de tomar una direccionalidad propia en tu existencia.

Por eso aquí no utilizaré frases prefabricadas y vanas como “Jamás debes renunciar a los sueños”. Necesitamos poner este tipo de sentencias en modo condicional.

En este escrito utilizaré como sinónimos las palabras sueños/deseos/anhelos/objetivos/metas.

Cuando un nuevo deseo comienza a seducirte y a quemarte por dentro como si estuvieras enamorado (de una persona, un trabajo, una situación, un estado de ánimo, un proyecto, un lugar, etc.), si te moviliza hasta las entrañas, te enciende, te entusiasma y te ilumina: ES UN DESEO PROPIO.

El proceso natural para que ese deseo se haga realidad, suele estar lleno de obstáculos a atravesar que podrían hacerte pensar que es imposible lograrlo.

En estas circunstancias puedes llegar a creer que renunciar a tu deseo te haría la vida más fácil. En los inicios es cuando la mayoría de la gente abandona sus aspiraciones mientras sus vidas se vuelven chatas, descoloridas, aburridas, planas e improductivas.

No saben que las mayores recompensas y las experiencias maravillosas sólo están reservadas para quienes continúan paciente, confiada y persistentemente en su camino, sosteniendo su voluntad aún en los escenarios más complicados.

Y de verdad te digo que cuando persigues un sueño, el camino muchas veces puede tornarse verdaderamente difícil de soportar y por eso requieres fortaleza de corazón para continuar.

Las dificultades que se presentan invariablemente en el proceso son:

►En primer lugar, tus propias dudas y temores… A no lograrlo, a no merecerlo, a cambiar, a tomar la iniciativa, a lastimar a otros, a no saber lo suficiente, a no tener con qué, a no poder, a que lo que quieres sea indebido, etc.

La noticia es que invariablemente te toparás con tus limitaciones internas que son extremadamente difíciles de vencer, sin la ayuda que puedo ofrecerte.

►La incomprensión, la crítica y el enojo de tus seres queridos. Ellos usualmente creen que lo “real” es sólo aquello que pueden ver y tocar, mientras que lo que todavía se está gestando les aparece como intangible y poco confiable.

Es así que pueden tratar de imponerte su opinión sobre lo que creen que es mejor para ti (para ellos) como: “Si, en tal trabajo ganas una miseria, pero al menos es seguro.” “Es mejor mal acompañado que solo. No sea cosa que vuelvas a casa de mamá.”

Mientras no ven un resultado que les complazca, harán llover las críticas sobre tus ideas de alto vuelo.

Y ¿sabes qué? Cuando inicies algo nuevo o algo distinto, siempre alguien te va a criticar, alguien se va a enojar porque lo pones de cara a sus propias limitaciones y eso no le cae bien a su ego y, definitivamente siempre alguien se irá… te dejará y no soportará estar a tu lado. Ni modo, igual tendrás que seguir adelante si quieres lograr algo significativo para tu vida.

► El paso del tiempo sin ver señales y con escasos resultados. Te encantaría lograr resultados positivos en corto tiempo para mejorar tu calidad de vida, pero lo usual es que los signos de progreso tarden bastante en aparecer y haya que atravesar una zona de espacio/tiempo árida y seca que puede llevarte fácilmente a la desesperación. La clave está en aguantar hasta que la primavera se haga presente en el desierto de Atacama. ¿Conoces el fenómeno natural que sucede en este paraíso seco de Chile? En tus proyectos sucede lo mismo.

► Sentir la presión de tener que dedicarte a trabajar duro y con alto compromiso, muchas veces durante meses y meses encerrado y enfocándote en tus proyectos, soportando el cansancio, el hastío y la soledad. Aunque quisieras cambiar estas circunstancias ¡Así será!

► La necesidad de revisar, evaluar y ajustar muchas veces el curso de tu plan, mejorarlo, ampliarlo y elevarlo a un nivel superior. Muchas veces te encontrarás empezando literalmente desde cero cuando haces estos balances. Pero NO te queda otra.

Entonces por la multitud de obstáculos que se presentan en el camino, renunciar es una actitud que toman casi todos, pero el altísimo precio que pagan es botar a la basura su felicidad personal y se la pasan sintiéndose víctimas de las circunstancias y culpando a los demás de su falta de propósito y realización.

Consciente o inconscientemente dejan que el caos total o la apatía absoluta se hagan cargo de sus diminutas existencias mientras el lamento permanente es una actitud que surge por haber abandonado los proyectos de su vida.

El precio que se paga por renunciar a los sueños es altísimo y te condena a vivir con culpa y arrepentimiento por abandonar lo que de verdad deseabas. Hacer a un lado tu intención de avanzar, que es el motor que te mantiene vivo, es sencillamente UNA DECISIÓN MUY TONTA.

Porque la frustración se tornará intolerable y llegará a impedir que disfrutes de cualquier otra actividad, gusto o relación. Experimentarás una chatura muy desagradable en tu existencia a causa de temer brillar en tu máximo potencial y, necesariamente intentarás llenar tu vacío interno viviendo por y para otros. Así te encontrarás volviendo al inicio del círculo vicioso en el que te pones a pesar si lo mejor es seguir tus deseos o “lo que debes hacer”, es ceder a las expectativas de las personas significativas de tu entorno.

Si llegaste a ese punto, que Dios te ayude a salir del sufrimiento profundo y la infelicidad.

Sé que la pregunta que martilla tu cabeza es…

¿Cómo sé si mi deseo es de otro y estoy siguiendo las expectativas de alguien más?

Es muy sencillo identificarlo, lo cual no necesariamente quiere decir que sea fácil llevarlo a cabo.

Para aplicar en tu vida este conocimiento, debes tener la valentía de deshacerte sin culpas de todos los “debería”, “tengo que”, “esto está bien y lo otro mal”, “correcto o incorrecto” y cualquier mandato cultural y familiar que te mantengan atrapado en una novela grotesca de sumisión y auto boicot.

Bien, respondiendo a tu pregunta, la forma de saber si lo que deseas no es propio es:

  • Cada vez que tienes que realizar algo en relación con ese proyecto, sientes desgano, cerrazón en el estómago o la garganta, quisieras dejarlo para después y sinceramente “preferirías NO TENER QUE hacerlo”.
  • Te sientes apagado y sin entusiasmo.
  • Tu vida va derecho al abismo y en todas las áreas se está desmoronando.
  • Te sientes agotado de tratar de hacer que funcione.
  • Hagas lo que hagas siempre recibes alguna queja de los interesados.
  • Secretamente sueñas con abandonar ese curso de acción y cambiar radicalmente hacia otra cosa.
  • Deseas que tu futuro sea verdaderamente distinto.

¿Tienes uno, algunos o todos estos sentimientos encontrados?

Lisa y llanamente ese deseo, sueño, anhelo o proyecto NO TE PERTENECE y te la pasas tratando de conformar y contentar a otros.

Deja de hacerlo o toda tu vida estarás respirando aire envenenado.

[piopialo vcboxed=”1″]Silenciar, desoír o abandonar lo que enciende e ilumina tu vida, aunque sea algo pequeñito, es una malísima idea.[/piopialo]

Renunciar a los momentos de plenitud que te da hacer lo que amas pensando que haces un bien a los demás, es una decisión que sólo logrará asesinar tu existencia.

Si no quieres ser un zombie, un muerto en vida, alguien triste, gris, deprimid@ y quejoso…

¡Retoma HOY MISMO, YA MISMO, esa actividad o sueño que hace brillar tu corazón!

Ilumina tu vida y ve en busca de lo que más quieras.

Con mucho cariño

Silvana Gonella

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