Mi relación con el dinero por Dialoguista Gaby

Mi relación con el dinero por Dialoguista Gaby

Tengo el agrado de presentarles a la Autora invitada Gabriela Camarda. Todos ya la conocen por su apodo, que también es el nombre de su flamante página. Ella es Dialoguista Gaby. Hace actividades fenomenales para los niños, tiene unos servicios y cursos fabulosos y es una emprendedora de alma!!! 

Estos son algunos de sus artículos en nuestra querida plataforma Ulerni de Cursos y Libros Online

Sin más, los dejo con su artículo:

Mi relación con el dinero

Soy una persona con poco dinero. No suele alcanzarme y suelo liarme con las cuentas. Cuando surge un imprevisto económico, muchos cumpleaños en un mes, una salida, etc, etc, la economía de mi casa se resiente. Es un tema de siempre. O mejor dicho, era un tema de siempre. No porque ahora sea multimillonaria. Tengo tan poco como siempre. Pero hay una gran diferencia.
Esta se debe a la relación que yo tenía con el dinero, y la relación que tengo con él ahora.
[bctt tweet=”¿Qué valor tiene dicho dinero? Pues, el que tú le des.”] ¿Qué importancia tiene en tu vida? Pues la que tú le des.

A que me refiero con esto?
Antes de realizar el curso que ahora les voy a recomendar, yo consideraba al dinero como algo vil, malo, y no solo no me sentía merecedora de tal, sino que además no quería ser merecedora de tal porque esto implicaría meterme en ese sistema malvado de valores.

El curso Metodología de la Economía Feliz cambio mi percepción sobre el dinero.

Si quieres saber más, visita esta serie de artículos íntimamente relacionados

La economía espiritual. Lo que los paradigmas te ocultan
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Curso/Libro Cuántico Metodología de la Economía Feliz
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Curso/Libro Cuántico Metodología de la Economía Feliz
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El dinero puede causar guerras, si lo deseas y empleas mal. Pero puede ser solo una herramienta, si lo consideras de buena manera. Ni hablar si para obtenerlo realizas aquello que te gusta! [bctt tweet=”El dinero es un premio, pero el premio ya está en hacer lo que te gusta.”] Sentirse merecedora de un rédito económico de lo que haces, también tiene que ver con tu autoestima. La mía fue subiendo a medida que me dediqué a lo que quería, y que rompí paradigmas del tipo “si no tengo un empleo en el que sufra, no merezco dinero”, o “solo los trabajos que cuestan sudor y lágrimas son los verdaderos”, y un largo etc. de frases así que podrían incluir en lo que llamamos paradigma laboral.
Jamás pude entrar en dicho paradigma. Jamás me sentí capaz, no solo por una autoestima baja, sino porque siempre me hizo ruido esto del sufrir para conseguir. Desde chica, eso me hizo ruido. Entonces, desde chica, como no sufría no me sentía merecedora de cosas buenas.

Con el tiempo, sobre todo luego de cumplir los treinta (si recién luego de cumplir los treinta!) Mi vida tomó otro giro. La causa más importante es que fui madre a los 31, y ahí el sistema de valores te hace un giro como si una foto horizontal, la pusieras en vertical. Todo tiene otra óptica.
También empecé a quererme más, a reconocer más el cariño que la gente me tenía. A perdonar, sin por eso justificar, o aceptar cuestiones negativas en mi vida. He aprendido a soltarme de situaciones, personas, y costumbres dañinas. Me ha costado mucho, y muchas veces me he sentido muy sola. Pero saben qué? Me sentía mejor conmigo misma.

Pero seguía faltando el dinero. Sigue faltando un poco, pero de otra manera.
Poco a poco, me fui dando cuenta que mi tiempo, mi esfuerzo y mis ganas en lo que hago, tiene un valor. Eso se transmite desde el otro, en agradecimiento, en feedback y en dinero. ¿Porque no en dinero? Claro que si, en dinero también.
¿Para mí, dinero? Si, para mi!!!

Si supieran cómo es mi economía de austera, con lo poco que cuento por mes, y el cambio casi imperceptible pero grandioso que se formó en mi vida, dirían que estoy loca. Mi situación económica linda con la indigencia. Pero no. Aquí estoy con mi computadora y acceso a internet. Entonces, esto no quiere decir que me conforme y diga no necesito nada más, pero tampoco que quiera tanto y cuanto vea que no necesite. Esto siempre fue importante para mí. Lo que considero necesario, importante. No solo a cuestión subsistencia, sino a cuestión salud, física, y mental. Y con esto no quiero decir que no tengamos enfermedades (que si es lo más importante) pero también que tengamos una vida digna, con diversión, con descanso, con esparcimiento, con acceso a la educación que queremos, con amplitud de espectro en todos los sentidos. Reconocer qué cosas son necesarias y cuáles superfluas para sentirse así, de salud, de completud, está en cada uno. Y en cómo cada uno valora lo que tiene. Pero así como valora lo que tiene, tiene que valorar lo que da.
En el curso de Silvana, aprendí, que me faltaba una pata de la mesa de cuatro patas. Me faltaba considerar al dinero como algo digno. Como algo que viene a ayudarme. Como algo que no va a corromper mi alma. Parecerá una tontería, pero apenas la leía lo descubría y apenas lo descubría, me salía de este paradigma asfixiante. Y no sé si será por eso, o porque mi visión sea diferente. Pero ahora llegan más $ a mi casa. No soy millonaria, ya lo he dicho, disto mucho de serlo. Todavía cuento monedas para llegar a fin de mes. Pero hoy entiendo que el dinero, va y viene. Y así como va, también lo veo venir. Trabajo con más ganas aún, en lo que elegí. Y cobro por ello sin miedos.
Cambió mi mente en cuanto al dinero.

Esto, pasó, con solo un párrafo de una de las lecciones del curso “Metodología de la economía feliz” que da Silvana Gonella. Imaginen todo lo que puede hacer todo el curso!. Yo misma ya estoy ansiosa de terminarlo. Pero siento que no es necesario esperar para contarles esto, porque realmente quiero compartirlo. Sé que estoy diciendo uno de los secretitos del curso. Y supongo que Silvana estará de acuerdo en esto. Pero es un secretito, que debe ser conocido por todo el mundo!

Una vez un amigo, hace añares (estaba yo en la secundaria), me dijo. ¿Hay que ver cuánto lo querés, y cuánto te cuesta?. Esa frase siempre quedó en mí. Me ayudó a hacer muchas cosas.
Muchas desestimé porque no era tanto lo que quería como lo que me costaba.
Ahora, le sumo estas preguntas que les dije al principio.

¿Qué valor tiene el dinero? EL QUE TU LE DES!!! Dale un valor positivo, y lo tendrá!

No me queda más que agradecer a Silvana, por el magnífico curso. Sil, realmente tocaste mi fibra interna, mi frase negativa que estaba frenándome en mi crecimiento. Y conocer es liberarse!!!
Gracias!!!

 cajita de autor Gabriela Camarda

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