Del Unschooling al Uncollege

Del Unschooling al Uncollege

Del Unschooling al Uncollege

Una de las consultas más comunes que me hacen cuando digo que educo en casa, es ¿cómo hacen los chicos si quieren ir a la universidad?

Según mi punto de vista y experiencia personal, al menos mi hija de 16 que es educada integralmente en casa, no desea asistir a ninguna universidad, porque ya está en camino de hacer lo que la apasiona y ama, que es cantar y bailar.

Ella ya se está preparando para su futuro como cantante y bailarina de comedia musical y, de hecho es muy buena en ambas actividades. Además escribe muy bonito y le gusta naturalmente la cuántica aplicada a la salud, por ello colabora eficientemente en mi emprendimiento laboral personal.

Al finalizar el 2014, dio una muestra de canto en un teatro lleno de gente y lo hizo maravillosamente.  Es evidente que su destino ya se perfila a corta edad.

Hace unos días tuve una lindísima conversación con un papá joven que estaba a punto de desescolarizar.  Muy seguro él y muy bien plantado en su decisión.

Le  comenté que a mi entender, la mejor manera de educar es dejar en libertad a los hijos, para que hagan lo que desean hacer y SER.

Nosotros que hacemos lo que amamos, sabemos lo maravilloso que es!

El papá me dijo que su única preocupación era que, si con esa libertad sus hijos el día de mañana podrían elegir estudiar en la universidad, alguna carrera de matemáticas y física científicas.

Mi opinión es que si el chico tiene una inclinación verdadera por las matemáticas por ejemplo, ya la tiene desde pequeño y, ya ha dado muestras suficientes de estar interesado en esos temas. Lo que deben hacer los padres solamente, es acompañarlos en sus elecciones y decisiones.

Si alguien se inclina naturalmente por la Astrofísica, es más que probable que ya de pequeño haya tenido contacto con telescopios e instrumentos similares, que haya leído sobre ese tema por hobbie o diversión y, que hable de sus gustos o preferencias con su familia y amigos.

Entonces cuenta con una preparación más que suficiente si desea ingresar a una universidad, que será similar y posiblemente superior a la de los chicos que han ido a la escuela.

Su rendimiento académico será óptimo. Las instituciones valoran esos conocimientos. En E.E.U.U. las universidades están gustosas de recibir a los homeschoolers y unschoolers.

En Argentina, ya hay familias cuyos hijos educados en casa se han recibido, con lo cual se disipa todo el problema.

Si la inclinación por determinados temas no es obvia en el joven, lógicamente no sería una elección feliz como carrera universitaria. Le traería más complejos que alegrías por no poder expresar su SER auténtico,  intentando satisfacer el ego de los padres. Con lo cual, de nuevo el dilema universidad / uncollege, se esfuma.

Yo asistí a la universidad y estudié Licenciatura en Psicología, pero sinceramente, lo que me enseñaban en la facultad me quedaba chico, sobretodo porque aunque fui a la escuela, en mi familia hay muchos autodidactas. Los autodidactas tenemos un potencial creativo infinito abierto ante nuestros ojos, somos naturalmente curiosos, inquietos y amantes del conocimiento.

Cuando en la facultad me pedían que lea de tal a tal página o, dos capítulos de un texto me resultaba casi ridículo, cuando yo por placer ya había leído el libro entero y lo complementaba con conocimientos que adquiría sola, por curiosidad y deseo de aprender lo que amaba.

Me molestaba mucho que lo único que era tomado en cuenta como bueno o correcto era repetir como un loro lo que el profesor decía, que a su vez lo repetía y reproducía sin cambios, de lo que alguien le enseñó y, así ad infinitum.

Siempre tuve mis propios modos re-evolucionarios de hacer las cosas.

Lo que hago a mi manera, sale más que bien y da mejores resultados.

Entonces ¿por qué lo que tenía para decir en la facultad era ignorado?

Por ser alumna no tenía derecho a plantear ideas nuevas y eso me ponía de los nervios.

Finalmente y ya cansada de tanta mediocridad, en un aula magna me paré ante 500 personas y dije lo que pensaba sobre lo que preguntó el docente, que obviamente rompía con todas las estructuras y dejaba entrever las fisuras de ese saber en apariencia tan sólido.

Por la vergüenza que sintió el profesor porque quedó en evidencia, me bochó despóticamente en el final, cuando yo venía en todas las cursadas con un promedio de 9.50!!

Si todo eso no es para terminar de hacer que alguien se expulse a sí mismo  voluntariamente de la facultad, no sé qué puede hacerlo.

Felizmente me expulsé a mí misma y decidí que a partir de ese momento yo crearía mis propios métodos y,  LO HICE!!!!!!!, obviamente por fuera del ámbito académico o mejor dicho: “acaenférmico”.

Los que desean ir a la universidad a que le enseñen “cómo se hacen las cosas”, quizás carezcan de iniciativa y creatividad para inventarse la propia forma.

En el único caso que podría apoyar a las universidades, sería si hubiera alguna que enseñara a los estudiantes exclusivamente a diseñar sus propias profesiones y medios de vida, originales, personales, individuales y creativos. Pero mientras la universidad sea lo que es ahora, y elimine por completo el potencial creativo de la gente, la considero una elección poco consciente y dependiente de los dictados del sistema. Este tema, es bien tratado en el exquisito blog Educo en casa, de mi amiga P L.

Otra vez se resuelve el dilema Hamletiano de ir o no ir a la universidad.

Así como están las cosas ¿quién necesita universidades? Mi hija y yo, al menos, NO!

Es que un niño o joven UNSCHOOLER, tiene la amplitud del universo entero para aprender y crear.

El Uncollege (sin universidad), es una consecuencia lógica del unschooling (sin escuela) y, ciertamente una elección consciente.

Yo de chica, era exploradora de Don Bosco y las experiencias maravillosas que viví ahí y lo que aprendí, todavía hoy las recuerdo y aplico por su enorme utilidad.  Jamás aprendí algo tan valioso en la escuela y mucho menos en la universidad. También aprendí de mi abuela a coser mi propia ropa y llegué a diseñar y armar vestidos de fiesta.

Juro que en mi vida tuve más oportunidades de hacer nudos marineros para arreglar algo que se había roto y, más fiestas para usar mis vestidos, que la oportunidad de tratar a alguien que haya tenido traumas con los objetos transicionales (Winnicott).

Los problemas que soluciono hoy con mi método de Salud Ética Cuántica, serían imposibles de resolver con los escasos, obsoletos e ineficientes conocimientos de la psicología tradicional, que me quisieron meter a presión en la facultad. Después de siglo y medio de los inicios y sin desmerecer a los pioneros, los psicólogos de hoy siguen utilizando los mismos métodos de antaño, que ni aplican ni funcionan. La prueba está en que hay cada vez más personas enfermas y deprimidas sin solución.

Esto no es privativo de la psicología, sino que sucede en cada una de las carreras universitarias que ofrece el sistema y el paradigma educativo oficial.

Ahora a los 43 años, bien alejada de la universidad, entiendo profundamente, reconozco, amo y utilizo en mi vida cotidiana, el legado de Jacques Lacan, como ejemplo. Lo comprendo porque he alcanzado autodidácticamente una cultura general que me permite saber de qué hablaba, cuando en la facultad les juro que lo enseñaban de una manera tan retorcida, que yo detestaba a ese hombre.

Muchos Psicoanalistas se llenan sospechosamente la boca de Lacan pero jamás lo han comprendido bien y eso se evidencia en cómo hablan y confunden sus conceptos.

Estoy dando simples ejemplos y lo digo porque he pasado por el periplo de aulas, apuntes, cursadas, grupos de estudio, parciales y finales. En mi humilde opinión, toda esa odisea carece de mérito y NO VALE LA PENA!!!

¿No será momento de dejar las preocupaciones vanas de lado?

Dejemos fluir la vida y permitamos que el Unschooling evolucione felizmente al Uncollege. Brindemos por que los jóvenes desarrollen sus habilidades naturales para ser exitosos en el siglo 21 según su propio concepto de éxito.

Nuestros hijos elegirán lo que quieran hacer y cómo SER y nuestro rol es únicamente educar en el amor.

Lo que tenga que llegar llegará y lo que no se disolverá.

Si tus hijos desean de corazón ir a la universidad, podrán hacerlo ya que cuando uno quiere algo y  se pone a ello con responsabilidad, tiene la garantía de lograrlo! ¿Qué puede haber que sea imposible para nuestros brillantes hijos?

El universo está en sus manos!!!

Listo, no hay más que eso!

A ejercitar la confianza y dejar de lado el intento de manipulación y control.

Con cariño

Silvana Paola Gonella

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