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¿La falta de coherencia enferma?

Pensamientos de Carl Gustav Jung

¿La falta de coherencia enferma?

Coherencia y honestidad no son meros conceptos, sino que están intrincados muy apretadamente entre sí y determinan la calidad de vida de las personas.

Estos valores que acabo de mencionar, se consiguen paulatinamente si cada uno se esfuerza por conocerse a sí mismo y en buscar sentido a su vida proponiéndose proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenan de contenido su existencia.

Sin embargo, esto dicho así parece muy grandilocuente, pero podemos hablar de la vida cotidiana y allí se nos mostrarán muy claramente estas cualidades, ya sea que las tengamos o no.

Cuando un ser humano no trabaja en sí mismo para alcanzar coherencia y honestidad, su vida no tiene un norte, sus objetivos no son claros, siente un gran vacío existencial y todo es escaso de sentido. Pero una persona en estas circunstancias, realmente puede estar sana? A la corta y a la larga, considero que no es posible ser pleno si no se presta atención a ese sabio guía interno que se manifiesta a través de la intuición, que todos tenemos por cierto, pero en la mayoría de los casos es dejado de lado, porque se desconoce su existencia.

Si con demasiada frecuencia nos proponemos hacer una cosa y luego hacemos otra, es fácil que estén fallando las pautas que conducen nuestra vida y esto, como dije antes trae aparejadas la enfermedad y el sufrimiento. No hay mayor sufrimiento que saber que uno no es fiel a lo que siente y piensa.

Efectivamente, la coherencia exige firmeza y postura, pero se necesita un criterio bien formado para no caer en la obstinación.

¿Qué se necesita para ser coherentes? Voluntad, conocimiento y HONESTIDAD. Voluntad para superar nuestro temor a ser “diferentes” con el implícito deseo de ser mejores y ayudar a los demás a formar los valores en su vida. Con el conocimiento, hacemos más firmes nuestros principios, descubriendo su verdadero sentido y finalidad, lo que necesariamente nos lleva a ejercitarnos en los valores y vivirlos de manera natural.

Ser honesto es ser coherente La coherencia termina con las mentiras hacia los demás y hacia uno mismo Si eres honesto y no te inventas historias, serás consecuente. Además la vida te parecerá más consistente porque no estarás todo el tiempo pensando qué decir y qué no decir para no meter la pata.

Si eres honesto, vives tu vida en armonía y felicidad, haciendo lo que te gusta y cómo te gusta, no sufres porque no puedes… sólo te levantas y haces lo que tienes que hacer, tu mente está clara, te sientes bien, tienes energía y estás agradecido por todo y todos!!

Si quieres encontrar coherencia en la vida, necesitas ser coherente y honesto en tus métodos, hábitos y manera de pensar. ¿Qué estás intentando conseguir siendo coherente? Esta es una pregunta que debes hacerte a ti mismo. Con un poco de suerte, en vez de intentar ser un perfeccionista, lo que quieres ser es fiel, honesto, fiable y digno de confianza. Y a la vez, estás buscando que se te devuelva esa coherencia en el camino de tu vida.

En la práctica y en la vida puedes preguntarte lo siguiente para saber si eres coherente.

– ¿Mis actitudes y palabras no cambian radicalmente según el lugar y las personas con quien esté? ¿En todo lugar se tiene la misma imagen y opinión de mi?

– Piensa en la coherencia que exiges de los demás y si tu actúas y correspondes, al menos, en la misma proporción

– Se prudente para elegir amistades, lugares y eventos. Así no tendrás que esconderte, mentir y comportarte en forma contraria a tus principios.

– Evita hacer trampa o cumplir con tus obligaciones a medias. Aunque sea lo más fácil y nadie se percate de ello por el momento.

– Procura no ser necio. Considera que algunas veces puedes estar equivocado, escucha, reflexiona, infórmate y corrige si es necesario.

– Evita discusiones y enfrentamientos por cosas sin importancia. Si hay algo que defender o aclarar, no pierdas la cordura. Serenidad, cortesía y comprensión

La experiencia demuestra que vivimos con mayor tranquilidad y nuestras decisiones son más firmes, al comportarnos de manera única; que a la larga, todos aquellos que alguna vez se burlaron de nuestros principios, terminan por reconocer y apreciar la integridad de nuestra persona. Por este motivo, la unidad de vida aumenta nuestro prestigio personal, profesional y moral, lo cual garantiza incondicionalmente la estima, el respeto y la confianza de los demás.

Para ejemplificar la falta de coherencia desestabilizante, e inadvertida por muchos en sí mismos, me encantó un artículo que leí en Cambio de realidad, nombrado cabalmente: Engañame pero engañame bien que demuestra claramente cómo los preconceptos basados en un paradigma viejo y moribundo, sostienen que hay una relación directa entre las “Titulaciones profesionales” con el verdadero conocimiento y la capacidad de hacer bien las cosas.

¿Realmente son importantes las titulaciones? ¿Para quién?

Hay un grupo grande en Argentina, de gente que piensa que las titulaciones, no determinan en absoluto el grado de conocimiento, responsabilidad, ética y consciencia, que una persona puede tener para realizar su labor. Estas familias educan en el hogar y no mandan a sus hijos a la escuela, sino que se hacen cargo de la formación de sus niños y adolescentes, para la vida con valores.
Son familias con integrantes en su mayoría, que son Felizmente AUTODIDACTAS, autogestionan su aprendizaje de forma autónoma y son Excelentes profesionales en sus respectivas áreas, aunque generalmente no portan títulos de ningún tipo, porque no creen que ellos sean realmente necesarios, para realizar con amor y dedicación sus taréas laborales y la educación integral de sus familias.

La vida misma es la mejor educación y son personas felices, que logran que sus vidas tengan profundo sentido, que merezcan la pena ser vividas y se ocupan día a día de reflexionar y tomar consciencia, para ir eliminando en ellos mismos los pequeños detalles de contradicción o de incoherencia y erradicar los obstáculos que los quitan del itinerario que se han trazado. Ellos se esfuerzan seriamente en ser fieles a su proyecto de vida.